lunes, 7 de agosto de 2017

¿Ke Aku?...


Los dedos me tiemblan de tanto romper y romper papeles...
la trituradora me traiciono y dejo de funcionar poco antes de iniciar mi labor... no aguanto nada... así que tuve que continuar rompiendo documentos con las manos...
ya estamos en las ultimas actividades de este gobierno al cual pertenezco, el cual me dio la oportunidad de laborar con mucho gusto y amor en la atención a la gente, en resolver sus gestiones a nivel estatal... fue muy satisfactorio el poder dar algo y recibir una sonrisa o alguna bendición de labios del beneficiado.
La verdad que si me gusto mi labor, hice parte de lo que me gusta como viajar por todo el Estado de Nayarit, conviví con gente del jet set, gente de alcurnia, gente bien, políticos y estrellas famosas, con altos directivos me senté a su mesa... pero eso no fue lo que mas me agrado si no el echo de poder llegar hasta los lugares mas reconditos, los mas lejanos, donde aun vive gente primitiva...
Me gusto adentrarme en las costumbres culturales de esos pequeños pueblitos, a donde teníamos que llegar caminando porque no subían los autos, aveces en lanchas, caballos o burros...me gusto divisar la hermosa vegetación de los estrechos caminos serranos, muchas veces cruce la sierra madre de principio a fin, hasta llegar a las colindancias con Durango, Jalisco y Zacatecas...
Fue degustoso probar nuevos alimentos, verduras y hasta plantas, beber desde el agua de un arroyo hasta chupar una penca donde escurría el famoso mezcal...
Como olvidar esas ricas tortillas de maíz, recién hechas, que comía mientras la mama cora le atizaba a la lumbre o ponía mas ocote para elevar el fuego,  el ir a treparme a un chapil para buscar elotes secos que serian desgranados para preparar el nixtamal ...
Como olvidar los ojos negros, las manos duras y trabajadas, el cabello negro enmarañado de aquel campesino que nos encontrábamos al paso casi siempre acompañado por un niño...
Ellos tan sonrientes y agradecidos por tu visita, tan atentos y sencillos, con los pies descalzos y callosos se acercaban a ti para ofrecerte un vaso de agua o un fresco tejuino, y por las noches al sabor de un café de olla que aromatizaba el ambiente, no se veía mas que la luz de las estrellas, esas que con solo levantar tus manos pareciera que podrían ser tuyas... ahí no subías a verlas, ellas mismas bajaban hacia ti...
Realmente a sido un gran placer alternar con tanta gente, del campo, de la sierra, de la ciudad, de los bosques, de los llanos, de los cerros, de las cruces, de la costa, de las cuevas, de las montañas, del mar...
Gente que al verme me brindo una sonrisa y su mano mientras yo les entregaba un poco de alegría...

-¿Ke Aku?-
-Ne Jaciber ne-



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